Mundo ficciónIniciar sesión—¡Hey Nick! —Will toca mi hombro atrayendo mi atención, seguro ya se fijó en una nueva rubia con grandes senos, muevo mi cabeza para liberar la tensión de mi cuello sin prestarle atención y él continúa. —Acabo de ver dos niños idénticos a ti en una de las salas —habla con ánimo y pienso en la posibilidad que existe de que un par de niños se parezcan a mí, hago de cuenta que no lo he escuchado. —La niña se veía como toda una princesa y el niño todo un galán, son tu versión en miniatura, la niña tiene algo especial, me recordó a alguien, no sé a quién exactamente en este momento —sacude la cabeza—, y el niño es una mini copia de ti, frunce el ceño justo como tú —afirma y lo miro un poco contrariado por los detalles. —Sí, justo así —señala mi frente y me veo obligado a cambiar mi gesto. —¿Dónde están? —cuestiono y no sé exactamente por qué hago la pregunta, cuando me doy cuenta ya lo he hecho, Will camina en dirección a una de las salas de espera del aeropuerto y mis pies se mueven para ir detrás de él.
Leer más—¡Te compré un marido! ¡Mírate en el espejo, Camely! ¿Quién, en su sano juicio, querría a una mujer obesa como tú por voluntad propia? —rugió su hermano Orson, con la voz retumbando por toda la mansión Delmar.
Camely, su hermana menor, lo miró en silencio, con los ojos abiertos de par en par. La voz de su hermano cortaba el aire como una hoja afilada, sin piedad.
—Es mi última palabra —continuó él, con una sonrisa torcida—. Te casas con Zacarías Andrade, o me olvido de ayudar a tu nana con ese trasplante que tanto necesita. Sabes que, sin mi ayuda, la persona que va a donar no lo hará.
Camely sintió el suelo desvanecerse bajo sus pies.
Por un instante, creyó que su corazón se detendría.
No por la propuesta, sino por la frialdad con que su propio hermano podía usar la vida de alguien que ella amaba como moneda de cambio.
Orson Delmar siempre había sido un hombre cruel con ella. No soportaba verla, tal vez porque era la hija ilegítima, la hija de la amante de su padre. Desde pequeños, le había dejado claro que su existencia era una mancha en su apellido.
Camely respiró hondo, conteniendo las lágrimas.
—Me casaré —susurró—. Pero sálvala. Sálvale la vida a mi nana.
Su nana era como la madre buena que nunca tuvo.
El hombre sonrió satisfecho.
—Sabía que aceptarías. Siempre fuiste débil cuando se trataba de esa anciana.
Camely no respondió.
Recordó, como un eco lejano, aquella infancia rota: su enfermedad a los ocho años, de síndrome de Cushing… y su padre, el único hombre que alguna vez la había mirado con amor, había ayudado para que mejorara su salud.
Después de eso, sus padres se divorciaron, cansado de las manipulaciones de su madre, una mujer que había usado la enfermedad de su hija como un arma.
Su madre, Dalia, fue hermosa. Competitiva, egoísta y vacía. Nunca cuidó de Camely, ni de su cuerpo, ni de su mente.
La dejó crecer sin límites, sin afecto, con una herencia de abandono y comida en exceso.
Ahora, a sus veinte años recién cumplidos, Camely Delmar pesaba ciento veinte kilos, y una estatura de un metro y sesenta.
Cada mirada de desprecio en su entorno le recordaba su cuerpo como un castigo.
***
Dos meses después, el destino la esperaba vestida de novia.
Camely se miró al espejo.
El vestido era inmenso, sin forma, tan pesado que apenas podía moverse.
Nadie la había maquillado con esmero, ni peinado con cariño. Ella misma se recogió el cabello, dejando sus cabellos dorados en un moño torpe.
Sus rizos rebeldes escapaban, cayendo sobre sus mejillas redondeadas.
Una empleada, compadecida, le puso un poco de labial rosado.
—¿Me veo… presentable? —preguntó Camely con una voz que apenas era un hilo.
La mujer dudó antes de asentir. Y en ese silencio, Camely entendió la verdad. No lucía bien. No era una novia soñada. Pero no había tiempo de lamentarse.
—¡Camely! —gritó Orson desde el pasillo—. O sales ahora mismo, o te juro que te llevo arrastrando, ¡aunque tenga que usar una grúa!
Ella suspiró y abrió la puerta.
Orson la esperaba con su habitual gesto cruel, y a su lado, su prometida, Susy, una mujer de sonrisa venenosa.
—¡Dios mío! —rio Susy al verla—. Parece un hipopótamo vestido de novia.
—¡Basta, Susana! —gruñó Orson.
Camely bajó la mirada, y caminó con pasos pesados hacia el auto.
***
En la iglesia.
En el interior, el murmullo era un enjambre de cuchillos.
El novio esperaba, Zacarías Andrade estaba de pie junto al altar. Su porte era impecable, su rostro sereno. El traje negro le quedaba perfecto, resaltando su piel clara y su mirada de un azul glacial.
No era un hombre de gestos; cada movimiento suyo era medido, cada respiración, controlada. Tenía la elegancia natural de un rico aristócrata, deseado por muchas mujeres y popular entre los empresarios.
Sus labios, delgados y tensos, no expresaban nada.
Pero por dentro, Zacarías sentía la incomodidad de estar en un teatro donde todos esperaban que fingiera amor.
Había rumores, y él lo sabía.
—Dicen que la familia Andrade está en quiebra… —susurraban algunas mujeres en los bancos—. Este matrimonio es por conveniencia, no por amor.
—Zacarías siempre estuvo enamorado de Gala Duran —añadió otra voz—, pero ella es pobre, una simple futura pintora intentando ganar un nombre. No tiene apellido ni fortuna, y se mantiene en la alta sociedad gracias a los Andrade.
Zacarías cerró los ojos un segundo.
Estaba cansado, lleno de hastío. No amaba a Gala, le tenía un cariño de hermano.
Pero el amor era un lujo que ya no podía permitirse. Su familia necesitaba poder, dinero para no caer en bancarrota, no emociones y eso representaban los Delmar, su salvavidas financiero.
Romina Andrade, la flamante suegra, sonreía con esa elegancia altiva que la caracterizaba. Su mirada fría escaneaba a los invitados.
Creía que este matrimonio los catapultaría a alcanzar las más altas esferas de la riqueza soñada.
La marcha nupcial comenzó.
Todos se giraron hacia la puerta, esperando la entrada triunfal de una joven deslumbrante.
Entonces, las puertas se abrieron.
El murmullo se volvió risa.
Camely entró.
Con el vestido blanco y los rizos cayendo sobre el rostro, avanzó con el rostro tenso, los ojos fijos en el altar.
Podía sentir todas las miradas, las burlas, el rechazo.
Pero no se detuvo.
—Mi nuera es una… ¿¡gorda!? —susurró Romina Andrade, escandalizada, sin poder contenerse.
Zacarías la escuchó. No giró la cabeza. Solo apretó los labios.
Cuando los ojos de ambos se cruzaron —los de Camely, llenos de miedo; los de él, tan fríos que parecían de cristal—, el silencio volvió a dominar el lugar.
AlaiaTres años después…—Tengo la orden de salida —Nick entra con una hoja en sus manos y se queda quieto en la puerta mirándonos.Noah y Alana miran a Nicolás, su hermanito de horas de nacido, el cual sostengo en mis brazos.—Es pequenito —dice Alana y Noah besa su cabecita, vuelvo a llorar de emoción al saber que mis niños ya quieren a su hermanito, Nick toma su teléfono y nos hace un retrato, sonrío recordando el día en que le di la noticia hace meses.Flashback.Bajamos las escaleras de la casa, Noah sostiene la cajita de regalo con una de las cinco pruebas, esta vez podré darle la noticia como esperaba hacerlo la primera vez, Alana sostiene una cajita con un par de zapatitos, los tres esperamos durante varios minutos hasta que escuchamos su auto, llevo a los niños a la mitad de la sala, vemos que entra y cierra la puerta de la entrada y se paraliza al vernos, nos regala una sonrisa y se fija en nuestros hijos.—¿Es mi cumpleaños? —cuestiona intentando recordarlo, mis niños me mir
Ashley —Felicidades —nos dice y lo abrazamos, Tino llega junto a nosotros y lo saluda con cariño.—Creímos que no vendrías —Alaia no suelta sus manos.—He estado salvando al mundo —se ríe—, tenía mucho que resolver con Bart antes de sacar el equipo al mercado, pero finalmente fue lanzado y ha sido un éxito.—Pues que es magnífico, por fin has hecho algo de lo cual sentirnos orgulloso —Tino dice lo que pensamos todos y Cedric lo mira entrecerrando los ojos.—¿Cuándo lo supiste? —Alaia mira a Bárbara en una de las mesas, es evidente que está embarazada, está hablando con Nick y Will.—¡No me digan, no me digan! Nuestro rubio es el padre —Tino parece a punto de desmayo y Cedric lo sostiene dándole aire y pues que no me extraña que lo sea —Lo he dicho, es que van a llover bebés por aquí, tendremos un kínder Garden, madre mía que me emocionooooo, espero le hables de su Tío Tino.—Lo haré y va a conocerlos a todos, amigo —Cedric continúa sosteniéndolo. —Hace cuatro meses, fue una gran sorp
AshleyTerminan de maquillarme, el lugar es una locura todos corren de un lado a otro, Mallorca ha resultado ser un lugar precioso y perfecto para las bodas, lo dudamos por un momento, cuando la organizadora lo propuso, pero que creo que está increíble, el sol y el cielo azul luce hermoso, como si fuese una señal para nosotros, es que es el día perfecto para celebrar nuestro amor.Miro a Alaia quien ya luce preciosa con el maquillaje y el peinado, ambas nos decidimos por el cabello suelto en ondas y quisimos vestidos estilo sirena, los velos son parecidos, pero cada prenda demuestra nuestra personalidad en cada detalle.—Ay estoy tan nervioso, si hasta siento que me va a dar, me va a dar —Tino se da aire mientras nos ayuda a vestirnos.—Cariño, calma, es que ni en tu boda estuviste tan nervioso —me acomodo el velo.—Es que es la boda del año, la boda de las chicas que más quiero en la vida, que quiero que todo salga perfecto.Continúa moviéndose de un lado a otro y en eso entra Erika
Paula —¿Saldrás hoy? —Patrick se acerca detrás de mí y besa mi cuello, inmediatamente retiro sus manos de mi cuerpo y doy un salto para alejarme de él. —Sí, sí, iré con Elise de compras, hacen falta algunas cosas en la casa —digo volteando a verlo, sus cejas están unidas y tiene las manos en la cintura. —¿Está todo bien, cariño? —se acerca y la cómoda que se encuentra detrás de mí no me permite alejarme más. —Sí, sí, estoy bien, debo irme o llegaré tarde —digo nerviosa caminando para tomar mi cartera. —¿Llegarás tarde a hacer compras? —cuestiona extrañado. —Así es, no tardaré en regresar —cierro la puerta y corro para salir de la casa huyendo de toda mi familia. —Gus —digo y camino al auto a su lado, él abre la puerta para mí e ingreso, él es el único que me ha trasportado durante los últimos meses. Me mira a través del espejo retrovisor y asiente, después de recibir mi solicitud silenciosa. Patrick Bajo la cabeza sintiéndome completamente extrañado por el comportamiento de m
Gavin —Madre, este no es un buen momento, los conozco lo suficiente para saber que son personas maravillosas y que Loli es una mujer increíble y hermosa, no solo por fuera, no tienes idea del corazón que guarda esa chica —intento alejarme.—Hijo, no puedes casarte, eres muy joven y…—los mira y me sostiene del brazo.—Disculpé, señora —La madre de Loli se acerca y la mira—, al parecer no está de acuerdo con la boda de su hijo y la mía —la enfrenta—, lo ha dejado ver con su actitud.—Mi hijo aún es muy joven, no creo que deberían casarse, se conocen hace unos meses… —mi madre habla en español no tan bueno como el de mi padre, sin embargo, logra sorprenderme.—No, solo es eso lo que le molesta, lo que le molesta es que su hijo y la mía vienen de mundos distintos, pero déjeme decirle, que el dinero no hace buenas personas, sino una buena educación, el amor, el cariño y el respeto, lo que lo, hace sin importar si nacemos en una mansión o en una casa humilde y decente, no puedo creer que se
GavinHan pasado tres meses desde que Loli y yo iniciamos nuestra relación, imaginé que Loli sería tranquila en todos los sentidos, pero me ha sorprendido, tiene carácter y fue grato conocer a la chica mala que se esconde bajo ese rostro tan angelical.Todo ha sido perfecto a su lado, tenemos una relación increíble que se fortaleció durante este tiempo mientras trabajábamos, hicimos viajes, paseos, fuimos a cenas, cine, hermosas noches en las que fuimos uno solo, la he llevado a conocer algunos lugares cercanos, pero quiero darle más, quiero que vivamos juntos en Los Ángeles, pero ha sido clara que la única forma en que lo hará es, estando casada, así que es mi siguiente paso, lo he retrasado porque no quiere dejar de ser la nana de los cariñitos como ella les dice, así que por ahora y cuando nos casemos lo seguirá siendo hasta que ella decida el momento, quiero que cumpla sus sueños y voy a encargarme de que sucedan, pero no quiero presionarla, sé que dejar a los pequeños será muy dif
“ÁMAME UNA VEZ MÁS”, es una novela Romántica de la pluma de Taty H. que hace seguimiento a la espinosa relación entre Alaia y Nick, inicialmente dos tórtolos que terminan tratándose como harpías tras su boda. Luego de la contenciosa separación y tras una serie de inútiles disputas, ¿llegarán a redescubrir aquel amor que al principio mutuamente sentían? Esta novela cuenta de momento con apenas 36 capítulos pero ya ha acumulado 28,6k lecturas y una excelente calificación de 9.7/10. ¡No te pierdas un solo párrafo de “AMAME UNA VEZ MÁS” en BueNovela!
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