NO SABÍA QUE ERAS TÚ (UNIVERSO FERRARI)

NO SABÍA QUE ERAS TÚ (UNIVERSO FERRARI)ES

Jeda Clavo  Completo
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9.9
Reseñas insuficientes
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Resumen
Índice

Liuggi Lombardi, es un hombre con un gran sentido del humor y responsabilidad, sincero, no se cohíbe en expresar sus pensamientos, muchas veces rayando la crueldad, vive su vida día a día, rehuyéndole al amor, porque siente no hay cabida para ello en su vida. Su mayor pasión es atender su empresa de seguridad, una de las más exitosas de Europa, hasta producirse ciertos sucesos que hacen fallar los dispositivos de los sistemas de seguridad instalados, poniendo en riesgo la credibilidad y solvencia de su empresa. Por ello su fiel amiga y amante Lisbani Angelica Antonelli, exitosa abogada, cuya debilidad resulta ser el propio Liuggi, se propone a ayudarlo para evitar una consecuencia catastrófica. Dentro de éste contexto Liuggi conoce a Mariana Arciniega, exitosa periodista investigativa, plantilla de uno de los periódicos más exitosos de Europa, y cuya misión es investigar hechos de corrupción en la esfera política y empresarial, quien para lograr su objetivo no le importará quien caiga, surgiendo entre ellos una gran pasión y una relación que las confusiones logran acabar. Liuggi se ve envuelto en un triángulo amoroso, entre estas dos mujeres, aunque aparentemente su corazón y sus deseos se inclinan por Mariana, tras la marcha de Lisbani, se dará cuenta de que las cosas no son como parecen. ¿Por quien de estas dos mujeres se decantara? ¿Logrará ser feliz con alguna de las dos? ¿Ó tal vez quede sin ninguna? Prohibida la reproducción total o parcial de la presente obra. Está registrada en SafeCreative bajo el Nro. 1906251274827.

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PREÁMBULO
Él se negaba aceptar esa verdad, se arrepentiría toda su vida de haberla echado sin contemplaciones, ahora cuando se había dado cuenta de su amor por ella, jamás podría tenerla entre sus brazos "¿Por qué no confió en mí? ¿Por qué me ocultó la verdad?", se dijo. Él hubiese hecho lo imposible por salvarla, porque no sufriera, por hacer de sus últimos días los más felices de su vida.   “Mia piccola, ¿Cómo fui capaz de alejarte? Te abandoné cuando más me necesitabas, justo en el momento de requerir una mano amiga, cuando necesitabas compañía para ayudarte a sobrellevar los duros momentos que vivías”. Ahora ya era  muy tarde, ¿Cómo podré decirle, que sus días sin ella eran vacíos?   Nunca podría olvidarla, cada momento vivido a su lado su mente se encargaba de recordárselo, su sonrisa de la cual muchas veces renegó, hoy la extrañaba más, como nunca pensó hacerlo. Le había dicho “¿Por qué no te desapareces de mi vida? Piérdete, lárgate, despa
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CAPÍTULO 1. EL PRINCIPIO  
 El día amaneció soleado en Montalcino, una pequeña ciudad situada en lo alto de una colina de Val D̕ Orcia, construida en las ruinas de una iglesia, de origen etrusco y romano, con una belleza asombrosa. Allí aledaño a ese extraordinario paisaje, entre los valles de Ombrone y Asso, Liuggi Lombardi tenía su hermosa villa, la cual imponente destacaba en el lugar, cercana a la de su amigo Nickólas Sebastini. Salió de su paraíso privado, tomó el carro y partió con prisa, debía estar con urgencia en la ciudad de Florencia, lo separaban ciento catorce kilómetros para llegar allí, debía resolver un asunto relacionado con un cliente,  a quien se le instaló en la sede de una de sus empresas, uno de los sistemas ofrecidos por su compañía de seguridad y el cual había arrojado una falla con graves consecuencias. 
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CAPÍTULO 2. ¡TENÍAS QUE SER TÚ!
Liuggi seguía extasiado besando a la hermosa mujer encima de él, quien no dejaba de ejecutar esos movimientos, los cuales sin pensarlo provocaron su excitación, hasta sentirla morderle el labio inferior haciéndolo sangrar, la soltó de ipso facto. Si aún eso era posible, ella se encolerizó más, se levantó de encima de él y le tiraba bofetadas mientras Liuggi, trataba de protegerse manteniendo ambos brazos delante del rostro, ella le gritaba: —¡Eres un maldito pervertido! ¡¿Cómo te atreves?! Aparte de imbécil eres un violador, y además mudo porque tampoco hablas, miserable. —¡Por Dios mujer! ¡Ya basta!, solo te besé para hacerte callar, era la única forma de lograrlo,  pareces una loca desquiciada. —le dijo levantándose del suelo y sacudiéndose la ropa con la mano.&
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CAPÍTULO 3. INTENCIONES REVELADAS
Liuggi no podía creer tanta coincidencia ¿Qué probabilidades había de encontrarse en menos de un par de horas a la misma persona, era mucha casualidad, pensaba el hombre irritado.   —¡Por Dios mujer!, es una desgracia coincidir contigo cada dos por tres. Por si lo olvidaste, te recuerdo, fuiste tú quien me chocó a mí y el taxi lo pare yo, no tendría problema en dejártelo, pero desgraciadamente tengo una reunión muy importante, estoy retardado.   —¿Tu madre no te ha enseñado a ser un caballero? Debes darme el taxi a mí, ¡soy mujer! —exclamó desafiante.   —¡Ya veo! Eres una frágil mujer cuando te conviene ¿Dónde quedó tu discurso feminista? La igualdad entre hombres y mujeres y nosotros subestimándolas. Pues, te complaceré, no te dejaré mi taxi porque lo vi primero y lo necesito —expuso con firmeza.   Cuando estaba abriendo la puerta del auto, ella se tiró encima, la volvió a cerrar gritando como
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CAPÍTULO 4. PALABRAS PROFÉTICAS
Al salir de las oficinas, llamaron el ascensor marcaron y bajaron al estacionamiento donde Lisbani tenía aparcado su vehículo, le extendió las llaves a Liuggi diciéndole:   — ¡Ten! Maneja tú por favor —Liuggi hizo una mueca.   —Nooo, yo emocionado porque me iba a gastar una gran choferesa, mientras con toda confianza me embelesaba con mi móvil a responder mis correos electrónicos y los mensajes de mis numerosas admiradoras, eres una verdadera aguafiestas Lisbani Antonelli—expresó en tono juguetón, mientras tomaba las llaves del auto, le abría la puerta para hacerla subir y luego abordaba él.   Al encontrarse en el coche cuando él estaba encendiéndole Lisbani se le acercó, lo tomó del mentón y le dio un beso rápido en la boca, mientras le acariciaba el rostro comentándole.   —Estoy orgullosa de ti Lombardi, estuviste realmente genial en todo, ¡Pensé no llegarías! Antes de tu entrada la prepotencia de
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CAPÍTULO 5. AUTOENGAÑO  
Él la observó por un momento, la vio mirando por la ventanilla del auto, no le gustó verla triste, le tomó la mano besándosela y expresó: —Ya no quiero verte triste, ni tampoco enojada. Tengo hambre, esta mañana salí deprisa sin desayunar, ¿Podemos ir a almorzar? —preguntó Liuggi. —¿Es una invitación Lombardi? —preguntó suspicaz. —Es una sugerencia, porque ando en tu carro y eres quien manda—dijo en tono neutro. —Ojalá me dijeras eso siempre. Almorcemos en mi departamento, yo invito —propuso la chica de mejor humor. —¿No será meterme en la cueva del lobo?—interrogó arqueando las cejas. —Le vas a tener miedo a una lobita como yo—pronunció coqueta—además
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CAPÍTULO 6. EN CUALQUIER FLOR
Tres días después Liuggi se estaba vistiendo, en menos de un par de horas su mejor amigo Nickólas Sebastini contraería matrimonio con la mujer a quien amaba profundamente Sophía Madrid, ambos se habían quedado juntos la noche anterior, pues pensaban era mala suerte ver a la novia el mismo día de la boda. —¿Cómo te preparas amigo para tu gran día?—le preguntó a Nick. —Jamás pensé estaría nerviosa el día de mi boda, ¡Es increíble! En apenas unas horas, voy a casarme con ella. Estoy loco, mas en verdad amo a Sophía con todas mis fuerzas, energías. —Eso me hace feliz, estoy muy alegre por ti, por haber superado todas tus inseguridades y por confiar de nuevo en Sophía —mencionó Liuggi colocando su mano en el hombro.
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CAPÍTULO 7. ¡¿ESTAS CELOSO LOMBARDI?!
Luego de la ceremonia, empezó la celebración, habían servido una variedad de deliciosos platos para todos los gustos, había desde papas La Bonnotte en salsa blanca, hasta trufas blancas, Atún de aleta azul, Puré de Camote con malvaviscos, queso de alce, caponata siciliana, Arancines sicilianas, risotto al limón, queso de cabra, entre otros exquisitos platos. Liuggi terminó probando los diferentes platos, eran unas delicias, tenía una gran debilidad por la comida, eso junto con el sexo eran su mayor placer; le había tocado sentarse en la mesa con la loca del volante, quien con enfado expresó: —Cualquiera al verte, pensaría que no habías comido en días o ¡ya sé!, eres de quienes acuden a las fiestas sólo a tragar y a beber en exceso, porque es la única manera de acceder a las cosas buenas —concluyó la
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CAPÍTULO 8. NUEVA CONQUISTA
Liuggi se quedó pensando en sus palabras “¿Estoy celoso? ¡Claro que no! Por ahora no quiero compartirla, no es porque signifique algo para mí”, dijo para convencerse. Luego escuchó las risitas al otro lado de la línea, le causó molestia su actitud de burla hacia él, sin embargo, le parecía más irritante el hecho de que ella pudiese estar con otro hombre. —Escúchame bien Lisbani Antonelli. El único quien va a tomarte soy yo —comenzó a decir con posesión, mientras la voz le iba enronqueciendo con cada palabra—. Te apartó esa fina lencería de tu cuerpo. Llevo mi mano acariciando lentamente tu muslo interior hasta llegar a tu coño. Comienzo a acariciarlo con movimientos circulares, te sostengo de la nuca halando tu cabello hacia atrás, tú gimes deseosa porque quieres más de mí —con cada
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CAPÍTULO 9. REGLAS CLARAS
Lisbani estaba en el apartamento, caminaba impaciente de un lugar a otro, esperando la llegada de Liuggi, le prometió ir a pasar la noche más excitante con ella, si con solo esa llamada la dejó totalmente encendida, su cuerpo sensible necesitaba ser amado. A penas cortó la llamada, corrió a ducharse, se puso una lencería roja muy sexy, encendió unas velas aromáticas por todo el apartamento, colocó a enfriar una botella de champaña y sirvió fresas con chocolates, esperando con ansiedad apareciera. Estaba muy feliz de haberle escuchado la voz, si la llamó tal vez estaba pensando en ella y a lo mejor ninguna mujer fijó su interés en él, pensó. Los minutos iban pasando, le marcó al número, aunque timbró el celular no lo atendió. La ansiedad crecía dentro de ella, se sentó en el sofá a esperarlo, los minutos
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