Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuatro meses después.
Liuggi estaba en Villa Verona, los recuerdos de su vida pasaban cuál película por su mente, desde el primer día cuando se dio cuenta de la existencia de Lisbani, era casi una niña, una morena hermosa, con esos ojos como la noche, tan brillantes como un cielo estrellado en la oscuridad.
Había sido una chica alta, esbelta con una sonrisa auténtica que brindaba sosiego a quien la observaba.







