El susodicho

El susodichoES

RodionChijack  Completo
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Resumen
Índice

Ramona es una chica feminista que, a través de una narrativa fresca y un tanto soez, intenta justificar su odio hacia los hombres, haciendo un flashback recordando las sensaciones que le proporcionaron sus últimas experiencias sexuales. Las cosas parecen cambiar para ella cuando conoce a Alfredo, un tipo apuesto y de situación acomodada que pretende hacerla su mujer, cuestión que ella acepta sin mucho entusiasmo producto de su corriente de pensamiento y a unos inesperados sentimientos que surgen a través de las cenizas. Tanto su vida como sus creencias se alteran abruptamente cuando descubre que aún siente cosas por el susodicho, su ex pareja con quien tienen un hijo en común. Varios sucesos cotidianos se van sumando hasta tal punto que todo se vuelve escandalosamente indescifrable e irreparable. Una novela fresca y contemporánea que aborda varios sub temas de la actualidad: El empoderamiento femenino, el triste y desventajoso paso a la adultez definitiva, el proceso de la maternidad primeriza y sus desventajas al momento de querer volver a ligar y, por qué no decirlo, el hecho de desear con todas sus fuerzas aquello que no se tiene simplemente por el hecho de que ya no se tiene.

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26 chapters
Capítulo uno
¿Cómo partir contando está historia ahora que volví a casa de Ágata, lugar del cual nunca debí haber salido?Desde el principio o como salga, da lo mismo. No soy escritora ni nunca me las di de tal y últimamente el tiempo hace lo que quiere conmigo. ¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo con él?Acabo de darme cuenta de que mi familia me toma por loca y perdedora ahora que estoy sin ninguna clase de compañía masculina nuevamente. Yo les dije que no, que nada más con los hombres, durante ese último almuerzo familiar que alcancé a compartir en casa de papá antes de que decretaran la famosa cuarentena obligatoria acá en la ciudad por el asunto de la pandemia. Mi hermana me recordó lo puta que fui durante ese tiempo antes de conocer al susodich
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Capítulo 2
Ya estábamos viviendo en este pueblo de mierda cuando decidí cortarlo. Al principio creí que él era el problema (O sea, aún sigo pensando que lo es). No tardé mucho en comprender  que todos los hombres son exactamente iguales y muchas veces me sorprendí a mí misma tratándolo mal a él y a otros, por lo que en un principio opté por renunciar oficialmente a ellos tras decidir despachar definitivamente al susodicho junto con nuestros casi cuatro años de relación que se habían acumulado. Decidí omitir a los hombres, por dos cosas; una, que no me hallaba en forma (Sentía que aún tenía los pechos caídos después del embarazo, además de que pasaba la mayor parte del tiempo hinchada) y dos,  terminé odiándolos en serio, a todos por igual. No era de esas minas que sufre tanto por un hombre, pero ese machismo tan arraigado y normalizado y encubierto me asqueaba con todas mis fuerzas. El susodicho no era tampoco capaz d
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Capítulo 3
Al día siguiente Alfredo me pidió disculpas por tener la obligación de retirarse tan temprano. Mejor así, pensé, mientras hacía el esfuerzo para dormir un poco más, aprovechandome de que Santi aún no despertaba.Fui una perra, ¡Lo admito! Una de las cosas que más criticamos de los hombres es la cosificación hacia el cuerpo de la mujer. Alfredo era alto y musculoso y si terminé cogiéndomelo, lamentablemente fue producto de aquellas superficiales razones que siempre detesté.De pronto me dieron unos enormes deseos de fumarme un cigarro, pese a que con el proceso de lactancia me había obligado a mi misma a dejarlo. No se me ocurrió nada mejor que meterme a la casa del susodicho a ver si tenía alguno por ahí tirado, aprovechandome de que su costumbre era dejar la puerta abierta.Bastante grande fue mi sorpresa cuando entré a su pieza y lo vi durmiendo; Un penoso olor a hombre borracho me daba la bienvenida. Por culpa de la resaca el impacto fue mucho peor. Preferí cerr
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Capítulo 4
Días más tarde me comprometí oficialmente con Alfredo, dejándole en claro que sí no me acostumbraba a estar en pareja de nuevo se rompía todo. Aquello cambió un poco las cosas; Cada vez pasaba menos en casa y los viajes al campo se incrementaron. El sexo volvió a dejar de ser considerado como algo novedoso y cada vez me entregaba menos. Mí compañero no me reprochaba nada y es más, intentaba consolarme diciéndome que comprendía y que no podía obligarme a nada porque era yo quien decidía qué era lo que yo quería hacer con mí cuerpo. Se notaba que Sole lo tenía adiestrado y eso me gustaba.El susodicho también anduvo cambiando. Se sacó el gorro de lana que había usado durante todo el invierno y en su cabeza había florecido una hermosa melena de pelo crespo. Limpió la casa, cambió los muebles de lado,
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Capítulo 5
Al día siguiente Alfredo me despertó muy temprano. Se había pasado directamente desde el turno de noche hasta mi casa. Me levanté apenas, pese a que Leonardo se había ido a retiro poco rato después de que yo lo hiciera, lo cual significó haber logrado mínimo unas seis horas de sueño.               Esa mañana fue clave en cuanto a decisiones, por lo que recuerdo ahora. Tras haber desayunado en un incómodo silencio, Alfredo comenzó a hacerme preguntas. Tal vez ahora veo que estaba en su legítimo derecho, pero en ese momento lo interpreté todo como una exagerada y categórica muestra de posesión masculina y se lo dije:— No tiene nada que ver una cosa con otra, Ramona— Me respondió— Yo soy tu pareja. Siento que tengo el derecho de saber si te pasan cosas o no con él.&mdas
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Capítulo 6
Cuando tenía la mesa casi lista supe que el susodicho no se iba a venir.               — Trata de entenderlo—Me escribió Leonardo— Ha dejado a sus amigos tirados durante mucho tiempo. ¿No crees?               Me dio mucha más rabia por mi misma de lo que pensé, por lo que opté por creer que todo había sido un error, y cuando lo llamé por teléfono y me contestó, traté de mostrarme comprensiva, mal que mal el ya no tenía ningún deber conmigo.             — Vente temprano mañana— Le dije por teléfono— Necesito hablar contigo algo urgente.             — ¿De qué cosa?— Me preguntó, usando un tono de voz muy natural
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Capítulo 7
Cuando le conté al susodicho que me iría a vivir con Alfredo casi ni se inmutó. Me dio nervio que halla creído que era ESO lo tan importante que necesitaba hablar con él, cuando el día anterior planeaba decirle prácticamente todo lo contrario. Y fue raro también porque a mí tampoco me afectó su indiferencia, pese a que durante esa conversación no pude parar de llorar.Me cambié de casa al día siguiente que Alfredo me lo propuso. Aún no entiendo esa decisión que tomé en ese momento pese a que no me arrepiento. Ágata no estaba de acuerdo con mi decisión pero tampoco hizo nada por revertirla.Por su parte Alfredo hizo méritos para que me sintiera cómoda; arregló una pieza para Santi, renovó algunos muebles que de puro mala onda le dije que no me gustaban y por si fuera poco me ofreció recibir a Morello
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Capítulo 8
Las actividades culturales se incrementaron bastante en la plaza del pueblo tras el estallido social. Yo no había estado nunca en esas juntas, porque además de la maternidad tenía muchas responsabilidades en los conversatorios feministas y con la Sole nos llevábamos el peso de casi todas las actividades. Todo el mundo andaba en la parada de recuperar los espacios públicos y pese a que en las primeras manifestaciones artísticas acudía mucha gente, con el correr de los días aquella afluencia de público disminuyó mucho. Sin embargo se armaba un ambiente más o menos divertido, en el cual la gente se esparcía y se conocía, según lo que las demás chicas me contaban y una vez que llegué a casa, se lo conté al Susodicho, quien en ese momento estaba afeitándose en el baño con la puerta abierta. Solo estaba envuelto en una toalla.— Para la semana del estallido social conocí a esa gente —Dijo—. De hecho hasta toqué un rato.— ¿Y cómo yo no lo sabía?— Debe ser porque andabas
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Capítulo 9
—Esto no está bien —Dije— No deberíamos volver a hacerlo.El susodicho prendió un cigarro y con el fuego de ese encendido uno para mí.Estábamos en su cama, desnudos, cubiertos solo por las sábanas. Aquella tarde lo habíamos hecho dos veces (Una en el sofá mientras Santi dormía la siesta y otra en su casa, bien en la madrugada).—Es normal que esto pase —Dijo el susodicho—No tiene nada de raro. Tenemos un hijo en común.Pensé en todo lo ocurrido en la tarde; Música en la plaza, esa puta de Carolina seduciendolo, los perros haciéndome piruetas y las llamadas de Alfredo que jamás contesté.—Y como siempre yo, como mujer, voy a sacar la peor parte— Dije picada.Después de hacerlo me dió la impresión de que era solo eso lo que necesitaba;
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Capítulo 10
Cuando mucho más tarde logré calmarme un poco decidí que era mejor pensar de forma práctica, por lo que comencé a coordinar para que Santi pasara la noche con su papá. No tenía idea como iba a reaccionar el susodicho. Tal vez con ese llamado le iba a cambiar los planes de un rato a otro. Yo sabía que aquello le molestaba y sin embargo decidí intentarlo.              —¿Aló?               —¿Que pasó Ramona? ¿Te arrepentiste?              —Sí, en parte. Oye. Necesito que te quedes con Santi está noche.              —Pero no me habías dicho que no, ¿Qué onda?                 Empezaron los problemas, pensé. No era el momento de ponerse débil.              —Ahora necesito q
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