Mundo ficciónIniciar sesiónMe fuí todo el viaje llorando. El susodicho me aconsejó que me fuese así como por mi propia voluntad, sin pedirle a Alfredo que me fuese a buscar. Tuve la suerte de que Santi durmió todo el camino.
Nunca me pareció tan deprimente el campo. Cuando llegué a la casa de mis ex suegros estaban todos ahí, bajo el parrón del jardín. Alfredo se emocionó mucho al verme y la Sole me recibió a Santi, prácticamente sin saludarme.







