El velo

El veloES

Angie Pichardo  Completo
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Resumen
Índice

¿Qué puede ocultar un velo? ¿Te enamorarías de una persona nunca muestra su rostro? ¿Debería confiar en ella? ¿Qué es lo oculta y por qué todo en torno a esa mujer es misterio y reserva? El velo es una novela de romance, drama y acción; cargada de suspenso e intriga. En ella se cuenta la historia de una mujer oculta su rostro bajo un velo y vive en una situación precaria y solitaria, cargando con un pasado lleno de secretos. Su vida da un giro al conocer a Arthur Connovan, un político rico lucha contra la injusticia de Terrus, donde la violencia y la corrupción reinan y los pobres son los más afectados. Ella le salva la vida ante un atentado, refugiándolo en su pequeña choza, oculta de la civilización. Desde ese evento, sus corazones quedan enlazados y ambos tendrán que luchar contra todos los obstáculos y situaciones peligrosas a las que tendrán que enfrentarse. Un pasado oscuro, un pende de un hilo y un futuro incierto; donde Arthur se debate si confiar o no en aquella misteriosa mujer, que guarda tantos secretos. ¿Quieres descubrir el misterio del velo?

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34 chapters
Capítulo 1
Las ramas de los árboles le eran obstáculo a su prisa. Aquel bosque oscuro y sin camino le hacía estragos, puesto que no tenía un espacio libre para cabalgar; aun así, no se detenía. Sin rumbo, con sudor frio en todo el cuerpo y sangre saliendo de su costado, utilizaba la poca energía que le quedaba para escapar. Las ramas le pegaban sin piedad y, gracias a la oscuridad, no sabría cuando ellas chocarían contra su rostro, provocando ardor en sus ojos; sin embargo, cabalgaba a toda prisa con un único pensamiento: salvar su vida.Las ramas detuvieron su ataque trayendo alivio a su rostro. No sabía si estaba alucinando, pero creyó ver el final del bosque y una luz. Detuvo su andar de repente cuando vio una figura aterradora sosteniendo una pequeña lámpara, a causa de la impresión y la rapidez del detenimiento, el caballo lo tiró al suelo y emprendió la huida
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Capítulo 2
El olor a sopa de pollo provocaba que su boca emanara más saliva de lo regular y su estómago gruñera inquieto y desesperado por recibir tan anhelado caldo que, según el aroma, prometía sería una delicia.Tres días habían pasado y su herida se veía mejor y ya podía pararse, aunque con dificultad, pero por lo menos se mantenía de pies unos segundos. A pesar de la miseria de aquel lugar, no se quejaba del trato que recibía que, aunque su anfitriona no era de mucho hablar, lo mantenía bien alimentado, cambiaba sus sábanas muy seguido y lo ayudaba a bañarse. Él estaba ansioso por recuperarse o en su defecto, ser encontrado por sus hombres para no seguir siendo una carga para aquella mujer que además de atenderlo y alimentarlo, tenía que dormir en el piso, pues la cama era muy pequeña para ambos. —Estuvo delicioso, muchas gracias. &
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Capítulo 3
Los latidos de su corazón estaban tan agitados e intensos que ella creía escucharlos. Tun-tun, tun-tun... Los sonidos se repetían en su cabeza como si fuera perseguida por aquellas palpitaciones. No sabía de dónde había sacado tanta energía, pues su cuerpo estaba débil. ¿Sería el instinto de sobrevivencia? ¡No sabía! Solo quería lograr su objetivo: escapar por su vida. Con sus pies descalzos, ignorando las espinas del camino o las pequeñas piedrecitas que se le incrustaban en las plantas, corría con todas sus fuerzas y aliento. Tenía que lograrlo, tenía que escapar de aquel infierno. El sudor, los bichos y las hebras de cabello que se pegaban a su piel le hacían estragos a su escape. Sus heridas picaban y la sangre corría por sus piernas; sonrió al ver la salida y entonces, todo fue oscuridad.(...)Sam se levan
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Capítulo 4
  —¡Samuel! —Arthur corrió en dirección al hombre alto de cabellera marrón y ojos pardos. —¡Señor, está vivo! ¡Lo sabía! Tritón es un buen caballo, él nos dirigió a este lugar. Lo encontramos vagando en los campos cercanos a esta región y él nos guio hasta este bosque. —Samuel expresó con marcada emoción. —¿Quiénes son ellos? —Sam se acercó a Arthur temerosa. —Son mis hombres de confianza, me encontraron gracias a Tritón. —Acarició la frente del caballo—. No eres un cuervo, después de todo. —Lo besó. —Entonces, ya regresarás. —Sam comentó con tristeza en su mirada. —Señor, debe venir con nosotros inmediatamente, los Jones lo declararon muerto y se quieren a
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Capítulo 5
Arthur fue acariciado por la fresca brisa de su región, la cual lo recibía con nubes en el cielo. Al llegar a su hacienda se bajó del caballo y Raúl se lo llevó para el establo. Arthur caminó con los puños apretados y el pecho erguido, para enfrentar a los intrusos que habían irrumpido en su propiedad. —¡Ustedes no son nuestros amos, nuestro señor es Arthur Connovan! —Uno de los trabajadores espetó con indignación. Ya estaban cansados de los abusos de esos intrusos ladrones. —¿Arthur? ¿El muerto? Él ya pasó a una mejor vida y, dado que Arthur no tiene herederos, estas tierras pasan a nuestras manos. —Un hombre joven, de cabello corto y rubio, ojos azules y gran altura, dijo con cinismo. —Henry Jones… —Arthur le llamó con cara de indignación, el rubio agrandó los ojos de la
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Capítulo 6
Ella se acercó con sigilo mientras sus lágrimas salían mojando su rostro. La puerta estaba medio abierta y eso facilitaba su espionaje. ¿Por qué se torturaba? Sus manos temblaban y su corazón dolía. ¡No era justo! Ella debería estar allí, ella debería disfrutar de aquella intimidad.Sam se despertó con lágrimas en los ojos, soñar sobre sus recuerdos le abría esa herida que trataba de ignorar, pues no sabía cómo curarla. La soledad carcomía sus huesos, tal vez era lo que merecía, después de todo. Fue presuntuosa al desear amor, compañía, pasión. ¿Por qué? Sacudió su cabeza tratando de echar esos pensamientos nocivos, era increíble cómo las palabras malignas de otros podían herir tanto que, terminas creyéndolas. No, no debería sentirse culpable por qu
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Capítulo 7
  —Sam... —balbuceó impresionado. Ella le evadió la mirada y se distanció, no quería que la viera tan demacrada y sucia. —Aléjate de mí —profirió casi en un susurro y se puso de pies con intención de marcharse. Esto no le podía estar pasando, ¿por qué tenía que aparecer en su peor momento? No soportaba la vergüenza y la incomodidad. Él, tan lindo y pulcro; con ropas finas y joyería cara, perfumado con ese delicioso aroma. Y ella, una mendiga desnutrida, sucia y vestida con harapos. Era una pesadilla que el hombre que le gustaba —porque a pesar de que habían pasado seis largos meses sin verlo, sus sentimientos por él afloraron con solo escuchar su voz—, la viera en esas fachas y con ese hedor. Debía huir, no soportaba estar en su presencia un segundo más. —No, Sam. —La con
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Capítulo 8
Habían pasado tres meses. Sam ya había recuperado su peso y su piel tenía color. Cada día se veía más enérgica y saludable y ya no se percibía con tanta timidez como la primera vez que llegó a la hacienda. Raúl se la pasaba detrás de ella haciéndole preguntas imprudentes y tratando de descubrir la razón de cubrir su rostro, ya ella lo ignoraba y solo reía ante sus ocurrencias. —Yo le debo mucho al jefe. —El chico se sentó sobre la grama y llevó una ramita a la boca—. Mis padres murieron en un tiroteo cuando yo tenía diez y duré tres años viviendo en las calles y robando en los mercados para poder comer. Un día un señor que vendía manzanas me descubrió robándole y me persiguió con un rifle. Choqué con el señor Connovan y él le aseguró al hombre que se en
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Capítulo 9
Sam se acostó sobre la cama de su padre y se abrazó a su almohada. ¡Lo extrañaba tanto! Aunque habían pasado cuatro meses de su muerte aún no lo superaba. Estaba sola y sin nadie quien la consolara. Su padre fue un huérfano que llegó a dónde estaba con el trabajo duro y por la misericordia de un doctor, quien lo preparó en el área de la medicina. En ese tiempo no se exigía tanto de los médicos y algunas personas ejercían con libertad, una causa de muerte para muchos pacientes quienes creían en médicos sin preparación previa. Su padre no solo le enseñó cómo funcionaba el cuerpo humano, también le enseñó sobre el poder medicinal de las plantas. Ella se dio muy buena y hasta tomó clases con profesionales, paró sus estudios cuando se comprometió con la promesa de retomarlos después de cumplir un a&
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Capítulo 10
  —Eres una inservible. —La pelirroja escupió con superioridad—. Siempre creyéndote más santa que los demás y mírate, no eres nadie, Samay. —¿Qué quieres, Bárbara? —inquirió entre dientes, simplemente no la soportaba y solo deseaba que saliera de su habitación. —Para ti, Señora Bárbara. Tú solo eres una arrimada en mi casa, estoy cansada de ti y de que mires con lujuria a mi marido. Daniel es mío, Samay, no te hagas ilusiones. —¡Deja de decir estupideces! Daniel es mi esposo y esta es mi casa. Yo soy la heredera de papá, la única arrimada aquí eres tú. —Ja, ja, ja, ja, ja… —La pelirroja rio con sorna—. ¿Tu esposo? Le das asco, Samay. Para que te enteres de una buena vez y sepas cu&aacu
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