Mundo ficciónIniciar sesiónHistoria de Dalia y Dania, hermanas gemelas que son separadas al nacer, pero aun así su destino es volver a encontrarse para descubrir la verdad sobre su pasado. Pero las cosas se complican cuando se enamoran del mismo hombre, cuantos secretos hay alrededor de ellas, cuanto daño les pueden causar...
Leer más"La lluvia caía sobre mí al estar observándote…
Mi corazón dio un vuelco…
Dolió…
Dolía al verte abrazado de esa mujer…
El me había dicho que no tenía nada que ver con ella, que intentaríamos que lo nuestro funcionara, que yo era linda, que le gustaban mis ojos verdes, que le gustaba mi compañía…
¡Que tonta!
Mis lagrimas cayeron al cerrar mis ojos por un momento, mis mejillas sentían el calor y dolor que en ellas había.
Tomándola del brazo caminaron hacia esa cafetería, en la que una vez me prometiste a mí, tantas cosas…
¡¡Te seguí, si!! Quería saber hasta qué punto de tu desvergüenza llegabas. Charlaban tan animados, mirándola y sonriéndole amorosamente, en ese instante finalmente comprendí que esa sonrisa nunca seria para mí y que mi destino no es a tu lado…"
Dalia.
Salvador llegó a la dirección que le dio Azucena, en la entrada le comentaron que Lluvia estaba en el barrio pobre y él se dirigió hasta ese lugar, Bajo del auto cerca de las canchas que se estaban en construcción, todo eso se realizaba con las donaciones. Lluvia estaba parada en los costados de la cancha, miraba a sus jugadores todos eran niños y niñas de entre 8 y 15 años, seguían las órdenes de su entrenadora. Salvador sonreía observando Lluvia que entrenaba y jugaba con los niños, enseñándoles pases y movimientos. Ella absorta en sus niños no se dio cuenta de la presencia de Salvador, al terminar todo se despidieron de ella con sonrisas abrazos y besos, ella sonreía feliz y se despedía dándoles ánimos para seguir practicando. “Dame solo hoy para pensarlo, recuerda que siempre hemos hecho las cosas a nuestra manera, que la escuela tenga socios puede dificultar la verdadera razón del porque cree esta institución”. Ronald la observó sonriendo, acomodó algunos cabellos detrás de su oreja y le acarició la mejilla. “Se hará lo que tu digas, te apoyare en la decisión que tomes”. Acarició sus hombros de arriba hacia abajo delicadamente. Salvador se detuvo en seco, al ver a Ronald tan íntimo con Lluvia, le hervía la sangre, Azucena notó su semblante y miró hacia donde Salvador miraba. Observó a Lluvia y Ronald solo había hablado un poco con ellos en los pasillos o se saludaban cortésmente. Salvador caminó hacia ellos muy molesto, retiró a Lluvia de los brazos de Ronald. Todos quedaron en shock, LlCAPITULO 136 SALVADOR SACARTE DE MI CABEZA
Los días pasaron, el canal empezó a dar frutos con los nuevos programas de variedades, el deportivo de las 3 de la tarde donde conducía Lluvia era el de mayor audiencia, su forma de conducir, su conocimiento en el ámbito deportivo y su belleza eran las claves para este programa, sin dejar de lado al guapo Ronald que también hacía muy bien su trabajo. El trabajo de Lluvia era ajetreado, por las mañanas junta con los conductores y productores del programa por la tarde el programa en vivo Era dueña de una escuela de fútbol llamada *Águilas* donde entrenaban niños de familias adineradas. Ronald ayudaba en la administración y también daba clases, una parte de lo que se obtenía se usaba para los uniformes y necesidades de sus niños y niñas en los barrios pobres. Ella siempre al terminar su trabajo alrededor de la
Lluvia los observó alejarse, la gran espalda de Salvador no pasaba desapercibida por ella, él era muy guapo y se convirtió en su héroe. Solo sonrió girando para caminar a la parada de bus. Días después. Lluvia se cambiaba en el vestidor mientras escuchaba a las porristas hablar de Salvador. “¿Cómo te fue, con Chavita, en tu cita?”. Todas estaban intrigadas con una rubia llamada Elena. Elena miró a ambos lados esperando estar solo ellas. “Genial, es tan lindo y es muy bueno en la cama”. Todas hicieron una bulla. “¿Cuándo saldrán de nuevo?”. Ella suspiro. “Dijo que me llamaría”. Una de ellas la miro. “Dicen que él no vuelve a salir dos veces con una chica”. <
Último capítulo