“¿Por qué es tan poco dinero?”, se preguntó Selena.Revisó varias veces la cantidad que le había transferido Anton, pero el número no cambiaba. Cuando le envió un mensaje rápido para confirmarlo, él le respondió que no se trataba de ningún error.—¿Pasa algo? ¿Te llegó incompleto el sueldo? —preguntó Harris, que no dejaba de observarla.Almorzaban juntos en el comedor corporativo. Decenas de personas miraban a Selena con envidia por el privilegio de compartir la mesa con el CEO, sobre todo porque Harris le sonreía, algo que el personal rara vez veía.Selena negó rápidamente.—No. No es eso.—¿Entonces qué ocurre?—No es nada —respondió Selena mientras guardaba el celular en el bolsillo de su saco. Ya le pediría explicaciones a Anton más tarde en casa.—Si no te alcanza, puedo pedirle a Recursos Humanos que lo ajuste el próximo mes —añadió Harris con naturalidad.—Muchas gracias, pero es más que suficiente.***Como era habitual en los días de paga, Anton llegó a casa mucho más tarde de
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