—Anton me dio permiso para trabajar —dijo Selena al intentar defenderse.
—¿O será porque eres estéril? —intervino Susan con malicia.
Ese comentario le volteó la cara y sintió que le partieron una piedra en la cabeza. ¿Quién no querría tener un hijo? Pero si esa bendición aún no les llegaba, ¿qué más podía hacer?
—Me hice exámenes médicos y estoy sana —respondió Selena con firmeza, pese al dolor.
Selena miró de reojo a Anton mientras este le daba a su sobrino unos billetes de diez dólares. El peq