Selena quedó atónita en cuanto leyó el mensaje. Su esposo la había humillado sin piedad al llamarla perra, solo porque se negó a regalar cinco mil dólares en cuanto él se lo ordenó.
Ni siquiera se trataba de una emergencia; era solo un capricho para costear el auto nuevo de la hermana de Anton. Mientras tanto, en casa de Susan ya tenían un auto propio.
Por si fuera poco, Selena acababa de vaciar su cuenta para liquidar los tres mil dólares de la fraudulenta deuda que Anton le había endilgado. En