—¿De qué carajos estás hablando? Deja de inventar cosas —le dijo Anton.
Selena mantuvo la calma.
—No estoy inventando nada —dijo en voz baja—. Anoche dijiste su nombre.
Anton tardó un instante en reaccionar y luego la fulminó con la mirada.
—Deja de meter a otros en nuestro matrimonio.
Sin decir nada más, tomó su maletín, abrió la puerta principal y la cerró de un portazo tras de sí.
***
Más tarde esa mañana, cuando Selena llegó a la oficina, vio a Anton y a Carla en el vestíbulo. Iban a realiza