El regreso a tierra firme estuvo marcado por dos reacciones que no podían haber sido más opuestas, pintando con claridad los dos mundos que Rebeca y Roberto habitaban.En la casa de los padres de Beca, la noticia del compromiso desató una fiesta instantánea. La mamá de Rebeca gritó literalmente durante diez minutos seguidos, abrazando a su hija entre lágrimas de pura euforia. Para ella, ver a Beca elegir pasar la vida con el hombre que verdaderamente la hacía feliz, sin importar su dinero ni su apellido, era como contemplar una meta de vida cumplida. Su pequeña había culminado sus estudios con honores, se desempeñaba en un empleo excelente como directora financiera y ahora estaba comprometida con el amor de su vida. Su papá, por su parte, los abrazaba con fuerza, radiante de felicidad, pero con ese brillo nostálgico en los ojos, secretamente triste porque sentía que alguien le estaba quitando finalmente a su princesa.Mauricio, quien no podía faltar en la reunión familiar, se sumó de
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