La mansión estaba tranquila.Demasiado tranquila.Liliana caminaba por el pasillo del segundo piso con una ligera inquietud que no sabía explicar. Sus dedos rozaban distraídamente la baranda de madera mientras avanzaba, sintiendo el frío del material bajo su piel.Algo no estaba bien.No sabía qué.Pero lo sentía.Al bajar las escaleras, lo vio.Dominic estaba en la sala, de pie junto a la ventana, hablando por teléfono. Su postura era rígida, seria, completamente concentrada.—Sí... salgo en una hora —decía con voz firme.Liliana se detuvo sin que él la notara.—No, no lo pospongas... estaré ahí esta misma tarde.Su tono era frío, profesional.Modo negocio.Liliana sintió una ligera incomodidad.—Prepara todo... quiero que la reunión sea privada.Colgó.Y entonces giró.Sus miradas se encontraron.Hubo un segundo de silencio.—¿Vas a salir? —preguntó ella, intentando que su voz sonara normal.-Sí.Respuesta corta.Directa.—¿Por trabajo?—Siempre es por trabajo.Liliana asintió.Pero
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