silencio después de sus palabras fue insoportable.
No era un silencio vacío.
Era uno denso.
Pesado.
Como si el aire mismo se hubiera detenido entre ellos.
—Vuelve conmigo... y todo volverá a la normalidad.
La voz de Miguel fue suave.
Demasiado suave.
Eso hizo que el corazón de Liliana se encogiera aún más.
Porque esa suavidad...
era la misma con la que él antes le prometía protegerla.
La misma con la que le decía que la amaba.
Pero ahora...
solo sonaba fría.
Controladora.
Liliana sintió que al