El autobús avanzaba lentamente por la carretera mientras el amanecer comenzaba a desplegarse sobre el horizonte como una pintura viva. El cielo, que minutos antes era gris, empezaba a tenirse de tonos suaves: naranja, rosado y dorado. La luz se filtraba por la ventana, iluminando el rostro de Liliana de forma delicada, como si el día quisiera darle una bienvenida silenciosa a su nueva vida.Ella no se movía.Permanecía sentada junto a la ventana, con la frente apenas apoyada contra el vidrio frío, sintiendo la vibración constante del motor atravesar su cuerpo. Cada pequeño temblor del autobús parecía recordarle que se estaba alejando... cada segundo... cada kilómetro.El sonido del motor era profundo, constante, casi hipnótico.Brrrrrr...Un murmullo continuo que acompañaba el movimiento del vehículo.Las ruedas giraban sobre el asfalto húmedo, produciendo un sonido suave, como si la carretera misma estuviera susurrando.El interior del autobús tenía ese olor característico de los via
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