Llamada..
La mansión estaba tranquila.
Demasiado tranquila.
Liliana caminaba por el pasillo del segundo piso con una ligera inquietud que no sabía explicar. Sus dedos rozaban distraídamente la baranda de madera mientras avanzaba, sintiendo el frío del material bajo su piel.
Algo no estaba bien.
No sabía qué.
Pero lo sentía.
Al bajar las escaleras, lo vio.
Dominic estaba en la sala, de pie junto a la ventana, hablando por teléfono. Su postura era rígida, seria, completamente concentrada.
—Sí... salgo en u