El auto avanzó.
Pero su mente no estaba en la carretera.
Estaba en ella.
Pensando en la forma en que decoraba la casa.
En cómo caminaba descalza por la sala.
En cómo bajaba la mirada cuando él se acercaba demasiado.
Y esa imagen...
le hizo soltar un suspiro largo y silencioso, como si estuviera intentando expulsar algo que no lograba comprender.
La carretera estaba casi vacía.
El sonido del motor se volvió más fuerte.
El viento golpeaba el parabrisas.
Y entonces...
Luces.
Demasiado brillantes.