Capítulo 51 —A casa
Mauro no rompió el papel.
Sus dedos se cerraron sobre la copia parcial del expediente de Tomás con tanta fuerza que el borde se arrugó, pero no lo destruyó.
La hermana Clara miraba a Mauro con preocupación. Jorge, que había llegado minutos antes con dos hombres más, permanecía a un lado, atento a cualquier orden. Nadie hablaba demasiado alto. A pocos metros, en el aula, Tomás seguía con sus lápices, sin entender del todo por qué los adultos parecían caminar sobre vidrio.
Maur