Capítulo 53 —La primera noche
La casa estuvo lista antes de que terminara la tarde.
No perfecta, porque nada que se preparaba en unas horas podía parecer vivido, pero sí limpia, ventilada y cálida. Las ventanas habían quedado abiertas el tiempo suficiente para sacar el olor a encierro; las camas tenían sábanas nuevas, la cocina olía a comida recién hecha y en la sala todavía había dos cajas con mantas, toallas y algunas cosas que la cocinera había comprado de más porque, según dijo, “con un niño