Capítulo 60 —El mapa
Mauro la desvistió despacio, sin esa urgencia hambrienta con la que otras veces parecía querer devorarla. Vera también lo tocó de otra manera. No para provocarlo, no para demostrar poder, sino para confirmar que el hombre frente a ella existía fuera de sus culpas.
Le abrió la camisa botón por botón.
Cuando la tela cayó de sus hombros, Vera se quedó mirando los tatuajes. Los había visto antes. Había recorrido con los dedos la tinta, los trazos oscuros, las formas que parecían