Capítulo 58 —El hombre en el porche
Mauro estaba sentado en los escalones de entrada, de espaldas a la puerta.
No tocaba, no intentaba entrar, ni siquiera miraba hacia la casa. Estaba ahí, con los codos apoyados en las rodillas y las manos juntas, como si vigilara la noche o esperara que ella decidiera si podía existir cerca.
Vera cerró los ojos un segundo. Después abrió la puerta.
Mauro giró de inmediato. Se puso de pie, pero no avanzó.
Ella lo miró desde el umbral, con la bata cerrada y el cab