Capítulo 65 —Las páginas arrancadas“Encontré un niño cerca de la fincaAl principio creí que estaba muerto. Tenía la piel quemada en varias partes, la ropa pegada al cuerpo, la cara sucia de humo y sangre. Cuando intenté tocarlo, abrió los ojos y quiso morderme.Diez años, tal vez menos, no más. Estoy segura de que el niño de la casa Greco, aunque no me lo dijo.Arturo dijo en la cena que no quedaba ninguno. Lo dijo con esa calma suya, como quien anuncia que mandó cerrar una puerta, pero creo que se equivocó y hay uno respirando en una cama de esta finca, con fiebre, con rabia, con los ojos de alguien que ya aprendió que pedir ayuda no sirve para nada.No puedo llevarlo a un médico. No puedo confiar en nadie que Arturo pueda comprar. Si descubre que sobrevivió alguien de aquella casa, terminará lo que empezó.Esta noche le di agua. No quiso tomarla de mi mano, dejé el vaso cerca. Esperó a que me alejara para beber. No lloró. Eso fue lo que más me dolió.”Vera se cubrió la boca con una
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