Que Hernán la hubiera usado durante tres años y que ella descubriera de golpe que él nunca la había querido parecían heridas más indirectas.Lo más directo era aquella sesión de fotos.Después de confirmar esa idea, Jimena ya no pudo quedarse tranquila.Con ese asunto dándole vueltas en la cabeza, pasó una noche terrible. A la mañana siguiente, apenas se levantó, llamó a Mónica.Al principio, Mónica no quiso decir nada. Pero después de que Jimena le aseguró una y otra vez que llamaba en nombre de Hernán, Mónica habló con cierta dificultad:—No es que no quiera darte la sesión de fotos, es que ya se la entregué a Camila. Ella dijo que quería darle una sorpresa a Hernán y me pidió que le guardara el secreto. Así que tampoco tuve opción.—Jimena, tú también deberías guardar esto en secreto. Después de todo, es un asunto entre Hernán y Camila. Además, Camila tiene más derecho a disponer de esa sesión, ¿no crees?Mónica habló con mucha cortesía, pero su postura ya había quedado bastante c
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