Al ver que Hugo se pasaba cada vez más, Matías no pudo contenerse y lo reprendió en voz baja:
—¡Ya basta!
Después miró a Camila con una disculpa en la mirada.
—No lo tomes a mal. Todos están demasiado preocupados por Hernán. Cuando uno está desesperado, es normal terminar hablando de más.
Camila no dijo nada más. Solo asintió, se dio la vuelta y se alejó.
Tenía muy claro que, si seguía ahí, lo único que la esperaba serían más ataques.
Desde hacía mucho sabía que ese grupo no la soportaba, así qu