La mañana recibió a Jenny con una luminosidad que parecía reflejar el estado de su corazón. Tras una noche en vela, dominada por recuerdos intensos y un deseo que apenas empezaba a comprender, despertó con una chispa de esperanza. Mientras la luz del sol se filtraba por su ventana, acariciándole el rostro, una sonrisa involuntaria se dibujó en sus labios al recordar el roce de los labios de Leonel.
Es real. No fue un sueño», pensó, sintiendo un escalofrío placentero recorrer su espalda.
Con una