Arianna—Ari, ya basta, y sal de esa cama. Cámbiate de ropa; vamos a cenar.—No quiero cenar —me doy la vuelta otra vez para ignorarlo.Él suspira y siento cuando se pone de pie.—Arianna, hablo en serio, cámbiate de ropa.—¡No, ya te dije! —elevo la voz y me incorporo—. No puedes obligarme. Además, ¿cuál es tu interés en que me cambie? Hemos cenado incluso desnudos.—De acuerdo, si no quieres cambiarte, allá tú, pero que conste que te lo pedí.Lo miro con el ceño fruncido, sin entender qué carajos quiere decir, pero no tengo mucho tiempo para procesarlo porque me jala de un pie hacia el borde de la cama, arrastrando mi cuerpo, y suelto un grito cuando me levanta y me echa sobre su hombro.—¡¿Qué estás haciendo?! —grito mientras pataleo y le golpeo la espalda—. ¡Bájame, bruto, animal!Suelto una sarta de insultos que él ignora mientras me saca de la habitación y camina por el pasillo.—¡Cálmate! ¡Se te está viendo todo el trasero! —me pide mientras sostiene mi playera para cubrir mi r
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