EnzoCierro los botones de la manga de mi saco y salgo de mi habitación. Me detengo ante su puerta y dudo si debería tocar. Todavía nos quedan unos minutos y no quiero molestarla. Sigo arrepintiéndome de lo que le dije hace un par de días; no sé por qué tengo que ser tan animal. Apenas me ha dirigido la palabra desde ese día.Decido darle unos minutos más a solas y continúo hacia la sala para servirme un trago antes de irnos. Pasar más de veinte minutos encerrados en el auto, considerando cómo están las cosas, no augura nada bueno.Me llevo el vaso a los labios y, tras dar el primer sorbo, me giro y me encuentro cara a cara con el retrato de ella. Un largo suspiro escapa de mi cuerpo.—Sabes que lo eras todo para mí, amore, y odio la idea de no verte aquí, en cada espacio de mi vida; pero tal vez ella tenga razón, Stella, esto no es justo para ella.Doy otro sorbo para pasarme las emociones atoradas en la garganta y lleno mis pulmones de aire antes de continuar.—Nada de esto se sient
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