Arianna
—Eso es lo que tú dices, pero yo no te superviso —uso sus propias palabras en su contra y me encojo de hombros—. De hecho, si estás tan convencido de que no quieres hijos, tú eres quien debería hacerse una vasectomía. No es justo que yo siga llenando mi cuerpo de hormonas y poniéndome en riesgo cuando eres tú quien desprecia la idea de un hijo.
Me safo de su agarre y entro al ascensor.
—Espérame, voy contigo.
—No, no es necesario. Ya te lo dije, no tienes que fingir que te importo, y si