Enzo—Sí, lo sé, lo sé —acepta resignado y se desploma de nuevo en su asiento.Nuestra conversación se interrumpe cuando la puerta de la oficina se abre, dando paso a Ilaria, seguida de una sudorosa y extremadamente sexy Arianna. Ambas llevan ropa deportiva y están sonrojadas por el entrenamiento, y noto que Ari está absorta en su teléfono.—¿Interrumpimos? —pregunta Ilaria.—No, ángel, ya estábamos terminando —responde su esposo, haciendo rodar su silla hacia atrás y abriendo los brazos.Ella, sin dudarlo, va hacia él y se sienta en su regazo, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello y plantándole un beso que está muy lejos de ser decoroso, como ya es costumbre en ellos.Fabrizio se aclara la garganta y yo me río. Sé que, después de todo este tiempo, sus sentimientos por Ilaria están bajo control; lo hemos hablado en privado, pero supongo que todavía es incómodo verla en una demostración romántica-sexual con Antonio.Arianna permanece de pie a mi lado mientras escribe lo que sea
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