Enzo—Nos tienes a nosotros —dice Ilaria, con una voz más dulce que sus palabras—, y si lo intentaras un poco más, podrías tenerla a ella también.Parpadeo, seguro de haber escuchado mal.—¿A Arianna? —pregunto, incrédulo.Ella asiente.—¿Por qué no? Sea cual sea la razón, están casados. Podrías darle una oportunidad. Intentar que las cosas funcionen. Me parece una buena chica.—Eso es una locura —murmuro, sacudiendo la cabeza.—¿Por qué? —insiste Ilaria—. Comparten un techo, un apellido. No es veneno, Enzo. Podría haber sido peor.—No me agrada —suelto, más cortante de lo que pretendía—. No es mi tipo.Antonio suelta un bufido a mi lado. Me giro hacia él, pero solo arquea las cejas; la sonrisa de medio lado que asoma en su boca delata lo poco que me cree.—Oh, no me mires así —gruño.—Ni tú mismo te lo crees —replica él con tranquilidad, dando un sorbo a su café.—Es... bonita —admito a regañadientes, porque negarlo me convertiría en un mentiroso. El recuerdo de ella esta mañana cruz
Leer más