Arianna
Me miré en el espejo del baño y, para mi sorpresa, no me veía tan mal hoy.
Dormir debió de haber ayudado. Tal vez era el agotamiento pasándome la factura después de la boda, la desastrosa primera noche y el largo viaje. O quizás fue el resultado de haberme encerrado el día anterior, dándole mil vueltas a los mismos pensamientos y llorando hasta que ya no pude más.
De cualquier forma, me había quedado dormida como una piedra, y esta mañana me sentía más ligera. No perfecta, pero sí mejor