Thomas abrió su mochila en busca del vibrador que había comprado y nunca había usado. Esta vez parecía que tendría que usarlo; ocuparse de su esposa y de Zoey al mismo tiempo no sería nada fácil. Ya se acercaba el mediodía y su esposa no tardaría en despertarse para almorzar, así que tomó el juguete a toda prisa y lo escondió cerca de la cabecera.Cuando todo estuvo listo, fue a despertar a su esposa para almorzar. El plan parecía marchar sin contratiempos hasta que Zoey le propuso a Melanie darse un chapuzón esa tarde.—¿Nos damos un chapuzón? Ya está bajando el calor, así que afuera no pegará tan fuerte el sol.Frente a la villa, junto al mar, un gran árbol proyectaba una sombra larga sobre el agua, y Zoey invitó a su hermana mayor a disfrutar del agua con ella.—Sí, vamos. —Melanie fue a ponerse el traje de baño, y Zoey hizo lo mismo.Thomas no tenía muchas ganas de ir, pero como las dos salían, terminó siguiéndolas. La idea de quedarse solo en la villa silenciosa le pareció demasia
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