¡Pum... pum... pum...!
¡Pam... pam... pam...!
En cuanto Melanie llegó a casa, fue al dormitorio, donde su esposo, excitado, la arrastró a la cama y empezó a embestirla sin descanso.
—Ah... Thomas... más despacio... me duele... —jadeó Melanie, sobresaltada. Nunca lo había visto tan brusco. No entendía qué le pasaba. Se acostaban cada noche, pero esa noche parecía otro hombre.
—Perdón... es que estoy demasiado excitado. Estar contigo... es como la primera vez —dijo, mientras pensaba en Zoey. Solo