—Ah... Thomas... Más despacio... Me duele... —gimió Zoey mientras él seguía embistiéndola. Apenas acababan de terminar la primera ronda y ella ya se había venido dos veces. Ahora ella se contraía y palpitaba alrededor de él.
—Si tanto te gusta, debería darte más duro. Nunca había deseado a nadie como te deseo a ti, Zoey. Deberías estar agradecida.
—Pero eres demasiado grande... No creo que pueda aguantarlo... —se quejó, suplicándole como podía, pero él no aflojó. ¿Por qué seguía tan caliente?— Y