Thomas besó su sexo y luego levantó la cabeza para mirar a Zoey, que seguía dormida. A Thomas se le aceleró el corazón por miedo a que se despertara, pero ella no daba señales de moverse. Eso solo le aumentó las ganas de ir más lejos. Su lengua caliente se deslizó despacio y rozó el clítoris que asomaba entre sus pliegues.
—Aah...
Zoey gimió cuando la lengua de Thomas le rozó el punto sensible.
—¿Se siente rico? Qué hermosa... Uy. —Thomas presionó con un dedo, le frotó el clítoris e intensificó