ApolloEstaba de rodillas, entre mis piernas, en mi oficina, detrás de mi escritorio. Su boca envolvía mi verga, con los ojos clavados en los míos. Por primera vez en mis cuarenta años de vida, amanecí con una erección.Un maldito sueño húmedo.No recordaba la última vez que me había pasado algo así. Carajo, ni siquiera creía que me hubiera pasado alguna vez. Nunca había estado tan frustrado sexualmente, no hasta el punto de soñar con sexo, mucho menos de despertar duro y palpitando como un adolescente caliente.Mis dedos tamborileaban sobre la mesa de juntas, todo por culpa de esa joven caótica y embriagadora del cuarto de hotel.De algún modo se me había metido en el subconsciente, y ahora ni siquiera podía dormir sin que mi cuerpo me traicionara.Ni siquiera era la mujer más hermosa que había visto. Objetivamente, había conocido modelos, mujeres de alta sociedad y actrices deseadas por medio mundo, y nunca las había deseado. Claro que esa mujer era atractiva, pero yo no era de los q
Leer más