Grace
Empujé las puertas de vidrio de la boutique y entré. El aroma de rosas frescas y lino tibio flotaba a mi alrededor; por un momento me quedé ahí, mirando. Las parejas recorrían el salón, riéndose, tomadas de la mano. Las novias se probaban velos y daban vueltas frente a los espejos mientras sus parejas las miraban con ojos brillantes.
Ese tenía que ser nuestro día.
Me había imaginado entrando por esas mismas puertas con Charles, de la mano. Lo imaginé esperándome, con una sonrisa cálida, mi