El primer acercamiento íntimo con Cassiel no se pareció a nada de lo que mi mente, marcada por el miedo y por recuerdos que todavía eran capaces de arrancarme el aire en mitad de la noche, había imaginado una y otra vez cada vez que pensaba en lo que significaba entregarle mi cuerpo a alguien, porque donde antes había aprendido a asociar el contacto con dolor, con invasión, con esa sensación insoportable de no tener voz ni elección, Cassiel había hecho algo que nadie antes se había tomado la molestia de hacer por mí, algo tan simple y al mismo tiempo tan devastadoramente hermoso que por momentos me hacía preguntarme si aquello era real o simplemente otra fantasía nacida de mi desesperación… él esperó, hasta que yo estuve lista y lo hizo el tiempo que mi alma necesitó para dejar de temblar cada vez que él se acercaba demasiado, para entender que sus manos no estaban hechas para tomar, sino para sostener.Y ahora, mientras mi espalda descansaba sobre la tierra humedad que comenzaban a i
Leer más