—Confíe en mí —fue su respuesta. La autopista estaba más despejada, Lev aceleró aún más. El motor rugía como un animal enjaulado. La primera SUV persiguidora se quedó atrás, pero la segunda logró mantenerse cerca. Un disparo resonó en el aire, sin embargo, la bala impactó contra la carrocería blindada sin penetrar. Alma soltó un grito ahogado. —¡Nos están disparando! —chilló agachando su cabeza asustada. Lev no respondió. Solo giró el volante con fuerza, tomando una salida de emergencia. El automóvil derrapó violentamente, pero el joven controló el vehículo con maestría. Entraron en una zona de construcciones, calles estrechas y poco transitadas. La SUV perseguidora intentó seguirlos, pero perdió tracción en una curva cerrada y chocó contra un contenedor. La segunda se quedó atrás, incapaz de seguir el ritmo. El joven hijo de Maxim continuó conduciendo a gran velocidad durante varios minutos más, zigzagueando por calles secundarias hasta asegurarse de que nadie los seg
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