Una semana después, Alma se encontraba sentada en una pequeña cafetería acogedora del centro de Moscú, frente a Yuri.—Entonces… ¿finales de octubre? —preguntó Yuri, marcando una fecha en el calendario—. El clima aún será agradable y podremos hacer algo al aire libre si quieres.Alma asintió, aunque su mente parecía estar en otro lugar.—Sí, podría funcionar. Nikolai dijo que no le importaba la fecha, siempre y cuando fuera pronto.Yuri levantó una ceja, divertido.—Ese hombre está realmente loco por ti. Dejarle la boda a la novia es un acto de fe absoluta.Alma sonrió débilmente, pero antes de que pudiera responder, su teléfono vibró sobre la mesa.—Damián, ¿todo bien?—Hola, cuñada —saludó él con su tono alegre—. Oye, hoy es el cumpleaños de Nikolai. ¿Puedes intentar convencerlo de que vayamos al club Gazgolder esta noche? —pidió, pero si pudiera ver el rostro de Alma se enteraría que cometió un error—. ¿Cuñada?Alma parpadeó, sorprendida.—Espera… ¿hoy es su cumpleaños?—Sí. Y como
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