Nikolai dormía profundamente al lado de Alma, con su mano en su cintura desnuda mientras que ella permanecía quieta observándolo. Su rostro estaba peor que ayer, hinchado y amoratado. Su noche fue intensa, Alma sentía todavía su centro húmedo de la esencia de Nikolai, con cuidado levantó su mano y salió de la cama. Él se movió, frunció su ceño, pero no despertó. Alma tomó una camisa de Nikolai, le llegaba a medio muslo y olía a él. Salió de la habitación encontrando solo el silencio en aquel pasillo. Sus pies descalzos sobre el mármol mientras bajaba a la cocina. Solo quería un vaso de agua, pero apenas encendió la luz de la cocina se congeló, Mikhail estaba allí. Apoyado en la isla central con una taza en mano. Su rostro igual estaba peor que el de Nikolai, pero lo inquietante es que se encontraba en ropa interior. Mikhail levantó su cabeza ante el encendido de luces y recorrió a Alma con su mirada. Lo primero que notó fue la camisa negra, su cabello revuelto y la marca rojiza e
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