C38: Claro. El plan
Horas más tarde, Nikolai estaba en su oficina revisando documentos de su empresa legales cuando entró Luciana sin tocar.
La colombiana se acercó con pasos elegantes y se sentó en el borde del escritorio. Sus ojos cafés recorrieron el cuello de Nikolai y se detuvieron en una marca que ahora se encontraban mirada y que Alma había dejado como varias marca de uñas en su espalda tatuada.
—¿Qué es eso? —preguntó tocándole la marca.
Nikolai ni siquiera levantó la vista.
—Nada que te importe —expre