Maleya.Paso una bocanada de aire intentando, de manera no exitosa, que no se dé cuenta de mi búsqueda visual de algo para usar en cualquier caso.Su rostro se ladea. Pero nada más de él hace un solo movimiento más. No muevo mis pies, y aunque él tampoco lo hace, siento que no debe dar un paso más para alcanzarme. Por eso me preparo en una defensa que sirva contra él.No la encuentro.La lluvia llena el silencio entre ambos, mientras la sombra de las gotas derramándose sobre el cristal cubre parte de su silueta oscura. No logro verle los ojos, y eso me inquieta más de lo que debería, porque siento que no solo están analizándome como yo a él. —Llegó antes de lo que esperaba— me digo que debo hablar primero, pero cuando mi propia voz atraviesa el espacio, siento que sonó muy absurdo.—¿Había fecha específica?— aprieto un poco más el brazo que sigue ardiendo, pero no bajo la mirada ante la figura que carga algo tan tóxico que impide que respire con normalidad. —No acostumbro recibir
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