Capítulo 10Le pedí que no me molestara, en este momento no queria una sola palabra de el, pero Daniel no me escuchó. Me empujó contra la pared con fuerza. Sentí el golpe en la espalda y me dolió, era un brusco, lo había normalizado, pero después del trato caballeroso de Luciano entendí que no me lo merecía.—¿Tienes algo con mi tío? —me preguntó aún más molesto, con la cara roja de rabia y los ojos llenos de veneno—. ¿Eres una perra gimiendo en su cama?Le di una cachetada fuerte en la cara. La mano me dolió. Él se enfureció aún más, me agarró de la cintura y me tiró sobre la cama. Caí de espaldas, asustada, apenas rebote.—Tienes que cumplir con tus deberes de esposa —me dijo mientras se quitaba la camisa con movimientos bruscos —. Me tienes que dar un hijo, y va a ser a las buenas o a las malas.Me enfrenté a él desde la cama. Estaba temblando de rabia y miedo. Agarré un abrecartas que había sobre la mesa de noche y lo sostuve con fuerza entre mis manos, creo que estaba dispuesta
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