Harry golpeó con fuerza el respaldo del sofá, soltando una maldición entre dientes por la interrupción. Luego, bajó la mirada para sintonizar con la mía. Yo estaba completamente agitada, con el pecho subiendo y bajando, contemplándolo en silencio. De la nada, impulsada por un tierno arrebato, me incorporé un poco y le di un beso. Un último beso, suave, y le sonreí. Él pareció ablandarse por completo y me devolvió la sonrisa.Se retiró de mi interior con lentitud, centímetro a centímetro, hasta que un frío repentino caló en mi vientre, dejándome una profunda sensación de vacío. Harry se abrochó el pantalón con movimientos rápidos y hábiles, pero en lugar de levantarse e irse de inmediato, se sentó a mi lado en el sofá y me rodeó con sus fuertes brazos, dándome un abrazo cálido y protector.—Hoy tengo demasiado trabajo... discúlpame por esto —me susurró al oído, su voz aún ronca.Me sorprendió muchísimo el hecho de que me abrazara con tanta ternura. Para ser sincera, creía que solo se a
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