—¿Dominic? —el nombre escapó de mis labios en un hilo de voz.
—¿Rosaura? —me imitó él, deteniendo su paso en seco. Sus ojos se abrieron con una mezcla de shock y furia contenida—. ¡¿Qué carajos estás haciendo tú aquí?!
—Señor Collins, por favor pase. El señor Harrison lo está esperando en su oficina —intervino de inmediato una de las secretarias que compartía el área conmigo, dándose cuenta de la extraña tensión.
Dominic le lanzó una mirada feroz y amenazadora, una de esas con las que solía int