Capítulo 26 —El límite del deseoLa respiración de Ivanka, entrecortada y húmeda contra los labios de Dante, fue el detonante que destruyó la última barrera de contención que intentaba mantener en pie. Lo que había comenzado como una simple lección de ternura, un gesto compasivo para enseñarle que un beso podía ser un refugio y no una agresión, se transformó rápidamente en un incendio silencioso que devoró la penumbra del dormitorio.Dante no pudo evitarlo. Sus dedos, que antes acunaban las mejillas de la joven con una delicadeza extrema, se deslizaron hacia la nuca de ella, hundiéndose en su cabello oscuro para asegurar el contacto, para profundizar un beso que ya había dejado de ser inocente. Volvió a presionar sus labios con fuerza, moviendo la boca con un ritmo más exigente, más lento y profundo, desandando cualquier rastro de timidez que pudiera quedar entre ambos. Su lengua, caliente y firme, se abrió paso nuevamente entre los labios de Ivanka, buscando la de ella con una parsimo
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