“¿Él? ¿será él?” pensó Akira mientras se acercaba a la puerta.Se detuvo frente a la puerta, cerró los ojos y respiró hondo. Su mano giró lentamente la manilla. Abrió y sonrió con frustración al ver que se trataba de Hana. —¿Lo esperabas a él? —preguntó con una media sonrisa. Akira negó. —No. Aunque había una parte de ella que se negaba a reconocerlo, esperaba que fuera él.—Hay uno de los invitados interesados en conocerte. —dijo con voz suave—. ¿Vamos?—Sí, claro. —La geisha entrejuntó la puerta y caminó detrás de su okasan. Al llegar a uno de los salones privados, encontró a un hombre joven sentado junto a una mesa baja. Era atractivo, elegante, vestía ropa costosa y sonreía con suficiencia. —Es un honor conocerla —dijo él.Akira realizó una elegante reverencia.—El honor es mío.Tomó asiento frente a él.Apenas miró sus ojos, notó que la forma en que la observaba, iba más allá del simple interés en conocerla, deseaba poseerla. La conversación comenzó de ma
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