Apenas amaneció, Akira despertó. Se levantó enérgicamente de la cama y fue hasta la ducha. Lo había pensado muy bien y estaba convencida de que Masaki Nakamura era el hombre que quería como danna.
Luego de vestirse, fue directamente hacia el salón de ensayos. Sabía que si lograba llegar antes que el resto de las geishas tendría mayor tiempo para pulir y perfeccionar su presentación de esa noche.
La música tradicional comenzó a sonar mientras ella ejecutaba los primeros pasos de la coreograf