El domingo Akira recibió su primer pago como geisha. Por lo que en compañía de una de sus compañeras, decidió ir de compras. Necesitaba un atuendo elegante para el fin de semana siguiente.
—Esta noche voy a cantar —dijo Akira mientras se deslizaba el elegante vestido negro sobre el cuerpo.
Los ojos de la joven se abrieron con asombro. El hermoso vestido de seda estaba decorado con delicadas flores bordadas, de color dorado que parecían haber sido tejidas con hilos de luz.
Akira extendió li